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Arquitectura distribuida de medios y la literatura impresa-digital

Por Élika Ortega /

25 abr 2017

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En este artículo propongo una aproximación a las arquitecturas distribuidas de medios: es decir a un modelo de composiciones literarias que suceden en al menos dos medios o dispositivos impresos y digitales. Este tipo de composiciones literarias pueden ser vistas como uno de los síntomas de haber pasado ya el punto de inflexión en el que las tecnologías digitales (ya no nuevas) median gran parte de nuestro quehacer cotidiano y consumo cultural al punto que han perdido su lustre para cederlo nuevamente a las tecnologías analógicas o incluso vintage (Cramer). En el ámbito de las tecnologías de escritura, una arquitectura distribuida de medios abarca no solamente una orientación hacía los múltiples artefactos literarios o textuales utilizados durante la lectura de una obra, sino que también nos lleva hacia una exploración de los mecanismos mediáticos por los cuales se rige y las prácticas o actividades que invita su configuración. Una arquitectura distribuida de medios se inserta en la llamada ecología de medios en la que una variedad de actores se intersecta en harmonía y en tensión con su disponibilidad (ciclos de innovación y obsolescencia), su potencialidad (las capacidades y el valor expresivo y significativo de un medio), e incluso, su utilización y prestigio (los protocolos sociales y prácticas que rodean a los medios). No se trata entonces, de traer a colación el binomio impreso-digital para reavivar los debates de secesión y “progreso” lineal que nos llevan simplistamente del manuscrito al libro impreso a los medios digitales. Por el contrario, la noción de arquitectura distribuida de medios busca revelar y proponer las formas complejas en las que distintos medios interactúan, más no se sustituyen, de forma expresiva.

En el mundo literario, tanto crítico como creativo, la permanencia de los medios impresos, por ejemplo, puede atribuirse a su fuerte posición de prestigio. De este modo, en la literatura, el punto de inflexión digital no ha implicado que lo digital reine. Como Alexandra Saum-Pascual lo ha examinado en Crónica de Viaje el trabajo del escritor catalán Jorge Carrión, “el retorno a lo material, además, supondría una respuesta directa al miedo ante la rápida mutabilidad y la supuesta dimensión efímera de lo virtual” (127). No obstante, pertenecientes a la postweb, como Saum-Pascual sostiene, y tocados por lo digital y la ethos de la web, escritores como Carrión han virado las estéticas y principios comúnmente asociados al internet y los dispositivos electrónicos a los artefactos impresos. Saum-Pascual concluye acertadamente que obras como Crónica de viaje cuestionan el medio digital. No obstante, es posible ir un paso más allá y examinar la forma en la que estas obras no son el resultado únicamente de un desarrollo tecnológico, sino sobre todo de la formación de nuevas condiciones de creación, distribución y consumo que emergen de las intersecciones mediáticas. Otras obras como O Livro depois do Livro de Giselle Beiguelman, El libro del fin del mundo de Belen Gache y Clickable Poem@s de Luis Correa Díaz, en las que aquí me enfocaré brevemente, revelan estas intersecciones a partir de su arquitectura distribuida de medios. Más allá de tratarse de composiciones sumamente sugerentes, la arquitectura de estas obras tiene el potencial de proponer nuevas formas de pensar los géneros literarios de nuestros días y a replantear de qué forma sistemas de significación ajenos al “contenido” producen poéticas emergentes.

Crónica de viaje de Jorge Carrión

Johanna Drucker ofrece un buen punto de partida para elaborar la noción de arquitectura distribuida de medios. En su trabajo sobre alteridades bibliográficas, Drucker explora la importancia de la producción Mesoamericana como un corpus a partir de cual es posible proponer un abandono de “los marcos [bibliográficos] modernos y occidentales para alcanzar una concepción alternativa en la que – un libro se concibe como un objeto distribuido, no una cosa, sino un conjunto de intersecciones entre eventos, condiciones materiales y actividades.” (s/p mi traducción, énfasis en el original). Esta propuesta manifiesta también el “complejo desprolijo de extensiones y extrusiones de medios y tecnologías pasadas” que han intervenido en sistemas establecidos de lectura, escritura y publicación (Kirschenbaum y Werner, 408, mi traducción). Ultimadamente, lo que tanto Drucker, como Kirschenbaum y Werner proponen es que el actual paisaje mediático no produce desarrollos unidireccionales que afectan solo las cualidades objetuales de los artefactos textuales, sino sobre todo en las prácticas, actividades y protocolos. Como la misma Drucker propone, “los cambios en tecnología (como el manuscrito al impreso) no concuerdan necesariamente con los cambios en prácticas” (s/p mi traducción, énfasis en el original). Así, a partir de este enfoque, nos propongo observar el movimiento pluri-direccional tanto en artefactos como en prácticas que podemos observar en el trabajo de Beiguelman, Gache y Correa-Díaz.

O Livro depois do Livro, El libro del fin del mundo y Clickable Poem@s no son obras ni exclusivamente impresas, ni exclusivamente digitales; su creación, producción, diseminación y recepción están todas dispersas en artefactos, sistemas y protocolos varios. Al centro de estas obras existe una fusión de lo impreso y lo digital que desafía el estatus discreto de cada uno de esos ámbitos a partir de la creación de poéticas que emergen de la propia fusión de medios. Estas obras bien pueden cuestionar la prevalencia del medio digital, o el prestigio del medio impreso, pero más que nada manifiestan desde su composición literaria la explosión de medios y sugieren la futilidad de dibujar líneas divisorias entre ellos. En última instancia, las obras de Beiguelman, Gache y Correa-Díaz develan el surgimiento de un posible género que depende no de rimas y métricas, sino de su arquitectura mediática. De hecho, estas tres obras tienen poco en común. La obra de Beiguelman se trata de una meditación sobre el cambiante paisaje de medios, el trabajo de Gache es una narrativa fragmentada y, el de Correa-Díaz es una colección de poemas. La razón para reunirlos bajo un mismo marco teórico es el formato su publicación—su arquitectura distribuida. Su arquitectura tampoco es idéntica: mientras que el libro impreso en cada obra es una característica estable en todos, el formato electrónico varía desde el CD-ROM (Gache), una aplicación web dedicada (Beiguelman) y sitios web terceros como YouTube (Correa-Díaz).

De vuelta a las prácticas y actividades: una arquitectura distribuida crea condiciones de lectura específicas que llevan al lector de un objeto a otro mediante mecanismos tanto técnicos como humanos, y que pueden ser tan variados como las metáforas y el estilo individual. Por lo tanto, cuando hablo de una arquitectura distribuida no se trata de diferentes ediciones del mismo contenido, sino a facetas inseparables de un mismo trabajo. En cualquier caso, la configuración de más de una de estas obras está en deuda con la historia y la trayectoria de su publicación, con frecuencia un proceso curveado de iteración y republicación de varios componentes y que ha devenido la forma “final”.

 

clickable poem@s

Publicado como libro impreso en 2016, clickable poem@s de Luis Correa Días ha pasado por una serie de metamorfosis—unas tres colecciones parciales y poemas individuales han aparecido en publicaciones electrónicas entre 2010 y 2015 (Gainza 2016). Como se puede anticipar del título, los poemas recogidos en este volumen están imaginados para ser susceptibles al click de un mouse que nos llevan más comúnmente de la página web del poema a videos de YouTube. Mientras los poemas de Correa-Díaz se encuentren en plataformas web, dar click en los poemas de Correa-Díaz es parte de la práctica o actividad propuesta por el autor. No obstante, la publicación del volumen impreso presenta un nuevo conjunto de configuraciones materiales que resaltan el tipo de práctica necesariamente potenciada por la plataforma electrónica conectada a la red. En forma impresa, los vínculos son versos vestigiales ilegibles (o parcialmente legibles). Con el objetivo de asemejar la navegación de los poemas como sucede en un navegador, los editores del volumen impreso incorporaron códigos QR por cada vínculo de la colección. Este gesto, aparentemente inocente y que buscaba “facilitar la experiencia del lector, quien podrá optar por digitar el enlace o reproducir el código, si dispone de un Smartphone con una aplicación de lectura de QR” modifica radicalmente las prácticas potenciadas por la obra de Correa-Díaz. En una práctica muy distinta a cambiar de ventana o pestaña en el navegador de internet, los poemas se esparcen en al menos dos objetos (el libro y el Smartphone) e invitan a un conjunto de actividades muy distintos.

 

El libro del fin del mundo

Como Belén Gache misma lo establece, El libro del fin del mundo es “un corpus inacabado y abierto…[que] plantea la creación de diferentes mundos posibles, universos autónomos, cada uno con su propio orden, leyes y regularidades” (“El libro del fin del mundo, s/p). El orden alternativo propuesto por Gache domina la composición material de su obra también con los fragmentos esparcidos en el libro impreso y en el CD-ROM. Asimismo, la trayectoria de la publicación de El libro del fin del mundo sugiere la noción subyacente de aproximarse a nuevos mundos. De 1996 a 2002, Gache compuso algunos de los trabajos digitales individuales que luego fueron compilados en el libro impreso en 2002. Como colección de fragmentos distribuida, cada pieza de El libro del fin del mundo es un marcador de un mundo posible y, de esta forma, en el libro impreso encontramos varias páginas en las que se lee solamente un título y una imagen que nos redirige, por medio de un ícono, a uno de los fragmentos contenidos en el CD-ROM. La práctica o actividad implicada por el movimiento de un dispositivo a otro sugiere también el propósito mismo de la obra de reunir fragmentos: poner en práctica la obra físicamente es también ponerla en práctica metafóricamente.

 

O Livro depois do Livro

Publicado como sitio web y libro impreso en 2003, O Livro depois do Livro es un reflexión sobre las potencialidades creativas y críticas de cada uno de sus medios. Ocupada con la condición del lector y la lectura en la cultural digital conectada, Giselle Beiguelman establece que su exploración no se trata de la complementariedad de los medios, sino de sus fricciones, sumas e intersecciones (7). Una de las estrategias más importantes que Beiguelman propone es un giro a nuestras expectativas de cómo utilizamos cada uno de los objetos y su organización interna. De esta forma, al sitio web lo organiza a partir de elementos librescos como índice, colofón, portada, etc. Simultáneamente, el libro impreso está organizado en etiquetas, requerimientos mínimos, instalación, configuración, salida, código fuente, etc. En un guiño a este reverso, las páginas y la portada del libro impreso incorporan caracteres tanto del código como del output del sitio web.

De regreso a la noción de objeto distribuido como un conjunto de intersecciones entre eventos, condiciones materiales y actividades de Drucker deseo llevar nuestra atención a cómo el uso de varios dispositivos necesario para leer estas obras hace prácticamente imposible que nos involucremos con ellas solamente como objetos individuales. Estas obras nos exigen poner en práctica un mecanismo que, en sí, constituye su base material-poéticas. La puesta en práctica del mecanismo da inicio a la lectura de estas obras en una serie de gestos o movimientos performativos. Este proceso desafía también los usos “por defecto” de cada uno de los objetos que son en sí mismos agentes de significación discursiva y literaria además del “contenido” de las obras.

 

Obras citadas:

Beiguelman, Giselle. 2003. O Livro depois do Livro. São Paulo: Petrópolis.

Cramer, Florian. 2014. “What Is ‘Post-Digital’?” APRJA Post-Digital Research 3 (1).

Díaz Correa, Luis. 2016. Clickable Poem@s. Santiago: RIL Ediciones.

Drucker, Johanna. 2014. “Distributed and Conditional Documents: Conceptualizing Bibliographical Alterities.” MATLIT: Materialidades Da Literatura 2 (1): 11–29.

Gache, Belén. 2002. El libro del fin del mundo. Buenos Aires: Editorial Fin del Mundo.

Kirschenbaum, Matthew, and Sarah Werner. 2014. “Digital Scholarship and Digital Studies: The State of the Discipline.” Book History 17 (1): 406–58. 

Saum-Pascual, Alexandra. 2014. “Literatura española post-web: Al borde de lo virtual, lo material y la historia. El caso de Jordi Carrión” Arizona Journal of Hispanic Cultural Studies, 18: 109-126.

Élika Ortega

Es profesora en el departamento de Culturas, Sociedades y Estudios Globales en Northeastern University.

Su investigación se enfoca en literatura digital, medios (no necesariamente) digitales, intermedialidad, materialidad, prácticas de lectura e interfaces, libros, redes y humanidades digitales. Su proyectos incluyen A Handbook of E-Lit Reading, un archivo de instrucciones de lectura que acompañan a trabajos de literatura electrónica y No Legacy || Literatura electrónica (2016) una exposición de literatura electrónica. Radica en Boston. elikaortega.net