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Carlos López-Aguirre

Periodista y escritor

Periodista y escritor mexicano. Es colaborador de las Revistas Yorokobu de Madrid y Suburbano de Miami. Su escritura forma parte de la Antología de crónica latinoamericana actual, editada por Alfaguara y de la Antología de relatos Huellas en el Mar, de Suburbano Ediciones. Es co-fundador del Taller de Lectoescritura en Papel y Pantalla que se ha impartido en el Centro de Cultura Digital y el Centro Cultural España de la Ciudad de México.

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Escritores de pantallas: nuevas tecnologías y escritura colaborativa

Por Carlos López-Aguirre /

8 sep 2015

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Las nuevas tecnologías han transformado el oficio de la escritura como arte. Una de sus principales características durante siglos ha sido la soledad. Algunas de las imágenes más icónicas del mundo literario son las de Hemingway frente a su máquina de escribir apenas acompañado de su inseparable botella de whiskey o la de Bukowsky agachado sobre un papel con una pluma en la mano en una mesa solitaria.

Con la aparición de las tecnologías digitales, esta imagen ha ido desapareciendo. Se puede decir que el escritor ya nunca está solo ni su obra, aún inacabada, es un secreto. Actualmente muchos autores suben algunos párrafos o incluso capítulos completos, a las redes sociales o a sus blogs personales.

 

¿Por qué?

Una de las respuestas más comunes es la búsqueda de una retroalimentación por parte de sus lectores: la forma más básica de escritura colectiva a través de las nuevas tecnologías.

¿Esto implica que si a los lectores no les gusta el adelanto, se modifica el resto de la obra? Si la respuesta es positiva, deberíamos hacer una doble lectura: por un lado el autor evita el filtro de un editor convencional, hace un salto y pasa directamente a la opinión de su público. Por otra parte, el autor pierde la autonomía de sus ideas. Su obra deja de serlo. De algún modo se convierte en un producto a la medida de sus clientes.

Esta nueva tendencia parece que funciona en ciertos géneros, especialmente el juvenil y particularmente los nuevos sub géneros Young Adult y Fanfinction.

Una de las plataformas más conocidas es Wattpad. Nació en el año 2006 con la introducción de 17 mil títulos electrónicos de Project Gutenberg. Cinco años más tarde, y gracias a una importante inyección económica, se convirtió en una plataforma abierta, donde los autores pueden subir sus obras, las cuales pueden ser comentadas o votadas por los lectores.

Aunque el cincuenta por ciento de sus usuarios son de Estados Unidos, en poco tiempo se ha convertido en una plataforma global donde se pueden encontrar libros escritos en diversos idiomas. Colombia y España son los países más activos en lengua española.

 

El título más reconocido de la plataforma es AFTER de Anna Todd. Su fama se debe curiosamente a que una editorial tradicional decidió editarlo después de obtener más de un millón de lectores en Wattpad. Hoy el libro se vende en 23 países.

Todd, de 25 años, asegura que muchos usuarios y lectores de la plataforma colaboraron durante el proceso de escritura en todos los niveles, desde el camino que tomaba la historia hasta la forma de narrarla.

El libro es muy sencillo en su forma y en su fondo, e incluso podría definirse como frívolo. Sin embargo, AFTER fue la primera experiencia literaria de Todd, lo cual habla de lo determinante que fue participación vía digital por parte de los usuarios de la plataforma. E igualmente habría que subrayar que los usuarios de Wattpad son lectores de este tipo literatura, que con el tiempo se ha convertido en un fenómeno masivo.

Pero la escritura colaborativa a través de tecnologías digitales no es privativo de este tipo de fenómenos. Aunque no es tan masivo. Actualmente existen diversas plataformas que permiten una verdadera escritura colaborativa con una intención más literaria.

La más conocida es Novlet. Está diseñada para crear historias no lineales en cualquier idioma. El español ocupa el quinto lugar por debajo del inglés, el italiano, el francés y el portugués.

Su principal característica es que una sola historia puede tener diversas vertientes. Es decir, un usuario añade el inicio del relato, y otro puede añadir la continuación, pero no necesariamente el tercero la seguirá, sino que tomará también el inicio y creará su historia o incluso puede narrar lo que sucedió antes del primer capítulo. Igualmente otro usuario puede continuar la historia desde un capítulo intermedio y así sucesivamente, hasta tener un relato con diversas ramificaciones.

Esta transformación del proceso creativo y de escritura cambia por completo la forma de lectura. Elimina lo lineal y convierte un relato en una historia prácticamente interminable o con una gama infinita de desarrollos y desenlaces. La facilidad de la herramienta, al mismo tiempo, permite que cualquier lector pueda transformarse en escritor a la velocidad de un clic.

Tanto Wattpad como Novlet, así como otras parecidas que cuentan con menos participantes, tienen la característica común de aglutinar en su mayoría a creadores y lectores muy jóvenes, lo que habla de la posibilidad de que en un futuro no muy lejano se conviertan en algo más tangible y cotidiano. Lo que implicaría un cambio en el paradigma de lo que es la escritura, la edición y la lectura.

 

Paradójicamente, como se comentó en párrafos anteriores, estas plataformas han atraído la atención de las editoriales convencionales, quienes ante los problemas económicos que atraviesan ven en esta nueva forma de escritura una solución para publicar obras que tengan un éxito asegurado, independientemente de si perduran en el tiempo o no.

De la misma manera, los nuevos autores que surgen a partir de estas plataformas se asumen a sí mismos como un producto a vender. En su mayoría son usuarios asiduos a las redes sociales, donde suelen promover sus obras. Y sus parámetros de corrección o de calidad de la obra dependen en gran medida los “me gusta” o a los comentarios recibidos, y tan sólo de ellos depende el aceptarlos o no.

Sólo el tiempo dictará sentencia en cuanto a la validez de las obras realizadas de forma colectiva, ya sea de forma pasiva (por comentarios u opiniones) o activa (continuando directamente el texto). Lo único tangible es que el autor ha perdido por completo su aura de creador absoluto y prefiere verse a sí mismo como apenas un engranaje para la realización de la obra, pero sin rehuir a una imagen más cercana a la de estrella de rock que al escritor de toda la vida.

La sentencia, por supuesto, la dictará la mirada de los lectores, quienes también han comenzado un proceso de transformación, habituándose más a la lectura conectiva y colectiva que ofrecen las nuevas tecnologías y las redes sociales. Sin embargo, su continuidad dependerá en gran medida en las adecuaciones que se realicen en los sistemas educativos, reacios, incluso en los países desarrollados, en avanzar hacia nuevas formas de lectura que fomenten las habilidades digitales que los más jóvenes desarrollan en su cotidianidad.

No obstante, es difícil hacer un juicio entre qué es lo correcto en estos tiempos de “infoxicación” e inmediatez. Quizá lo más justo sería dar tiempo al tiempo.

Carlos López-Aguirre

Periodista y escritor

Periodista y escritor mexicano. Es colaborador de las Revistas Yorokobu de Madrid y Suburbano de Miami. Su escritura forma parte de la Antología de crónica latinoamericana actual, editada por Alfaguara y de la Antología de relatos Huellas en el Mar, de Suburbano Ediciones. Es co-fundador del Taller de Lectoescritura en Papel y Pantalla que se ha impartido en el Centro de Cultura Digital y el Centro Cultural España de la Ciudad de México.