Escrolear es una palabra que viene del vocablo inglés scroll. Como sustantivo, en inglés, scroll refiere a pergaminos o documentos que se enrollan. Este antiguo soporte de escritura se usó desde el año 2000 a.C. hasta cerca del 700 d.C. con distintos materiales enrollados como papiro, piel, papel, seda, tiras de bambú y lino. (Borsuk, 276).

Academia Sinica 128.1(ca. 95 CE) Fuente: The Book, Amaranth Borsuk, MIT Press Essential Knowledge, 2018.
Como verbo, esta palabra refiere a la acción y los gestos que hacemos al recorrer con la vista, para avanzar, vertical u horizontalmente, en la visualización del contenido textovisual desplegado en ventanas de procesadores de texto, redes sociales, páginas web o bien, en los escenarios de videojuegos. En el diccionario etimológico en línea de la Oxford University observan que en inglés antiguo (alrededor de 1600), la palabra scroll también designaba el acto de escribir en rollos de pergamino. Según esta misma fuente, el primer uso conocido de esta palabra en el sentido de “mostrar unas pocas líneas en una pantalla” se registró en 1981. Actualmente, en español, scrollear o escrolear corresponde a esta acción que llevamos a cabo con ayuda del mouse u otras interfaces como mousepads, teclas de navegación, lápices digitales, palancas de mando (joystick) y diversos elementos gráficos.
La gestualidad de enrollar y desenrollar al leer o escribir en los pergaminos acompañaba la mirada lectora, así como hoy en día algunos movimientos con los dedos y las manos dan impulso al flujo de nuestra lectura en pantallas. Interactuamos con hardware, como las teclas de desplazamiento (scroll key) de los teclados alfanuméricos, con elementos gráficos presentes en los procesadores de texto o navegadores web y las barras de desplazamiento (scrollbar). Estas herramientas, lo mismo que sus nombres, responden a las condiciones y necesidades materiales del despliegue de contenido textovisual en pantallas. De modo similar, en la antigüedad se utilizaban varillas de madera o de bambú no sólo para enrollar, organizar y almacenar documentos y textos sagrados, sino también para facilitar su manipulación y lectura.
La existencia de nuevas tecnologías lleva consigo la creación de nuevas palabras o nuevos usos de palabras viejas, intercambios o contagios entre lenguas. Al indagar en las interrelaciones entre las particularidades del lenguaje y de las cosas, se reconocen continuidades materiales en los mecanismos que rigen nuestra relación con los soportes de escritura, producción y reproducción de imágenes. En el caso del escroleo, podemos pensar el flujo vertical (u horizontal) de las páginas de archivos de texto o de las páginas web en relación con los gestos de lectura que permitían los pergaminos.

Existen obras artísticas que exploran aspectos visuales, textuales y materiales vinculados ya sea al gesto de escrolear o a las herramientas con las que lo hacemos. En su proyecto generativo Fragmentos de un evangelio apócrifo Milton Läufer programó una interfaz que genera textos de forma aleatoria a partir del Viejo y el Nuevo Testamento. El acto de escrolear da la pauta para que las distintas variaciones de los textos bíblicos sigan apareciendo ad infinitum en la ventana del navegador. En Do bots worry about writer’s block?, otra pieza generativa perteneciente a la serie WritersTools, Läufer usa el escroleo horizontal en una interfaz cuya página inicial solicita al usuario que introduzca un tema. Al dar clic en el botón de “Enviar consulta”, hacia la derecha se desdobla un texto que recopila artículos de Wikipedia a partir de entradas hipervinculadas. También es posible dar clic en cualquiera de las palabras y continuar con el entramado de hipervínculos que insertan ideas y referencias.

Del lado de la exploración plástica, Jan Robert Leegte nos da una muestra de objetos con los que realiza desplazamientos conceptuales desde internet hacia los espacios de las galerías o los museos. La materia prima de algunas sus instalaciones son elementos gráficos de las computadoras como las barras de desplazamiento y las líneas de selección, las cuales hacen eco de una de sus principales inquietudes: la materialidad escultórica de las interfaces. En Scrollbar utiliza una barra de madera a modo de escultura, sobre la cual proyecta una barra de desplazamiento, haciéndonos reflexionar sobre los cambios en nuestra forma de movernos en el espacio a partir de la existencia del ciberespacio, y quizás propone una reminiscencia de los límites en otro tipo de páginas o lienzos. En Scrollbar Composition Leegte complejiza el principio de la instalación anterior en una superposición de barras de desplazamiento que enmarca el lugar donde se muestra. La capa de contornos de barras de desplazamiento añade al espacio múltiples ventanas abiertas, de modo que se acentúa el espacio mismo. En estas dos obras de Leegte, la mirada y el cuerpo se desplazan alrededor de una escultura que nos (re)enmarca en un contexto mediado por dispositivos conectados.

En Pseudo Event, una pieza incluida en la antología de net art de Rhizome, Justin Kemp reunió imágenes que capturan el corte de cinta en eventos de inauguración. El artista alineó las imágenes para que formaran una cinta roja continua que obliga a hacer un escroleo horizontal.
Otra obra en la que se usa este recurso es The Artist is Scrolling de Guido Segni, en este caso la reflexión va dirigida al tiempo que un artista pasa en línea como parte de su trabajo. La página muestra cuántos píxeles ha recorrido Guido Segni en línea. Puedes encontrar una nota de esta y otra pieza de Segni en esta Nota Corta de la Revista404.
acm